Día 4

Comenzamos la mañana muy animados. Este mediodía iremos a comer a casa de Marieta, una de las profesoras que acuden al seminario. Hasta entonces, Marta Pilar ha tomado todas las medidas que necesitaba para el diseño de la sala multiusos la cual seguiremos su construcción desde España. Conchi continuó con sus clases de psicomotricidad, Patricia dio instrucciones para actuar en episodios de convulsiones y Mamen analizó con los educadores las posibilidades de crear una escuela de padres.

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 Todo marcha sobre ruedas y para las 14:00 estamos de camino a comer en el barrio de Semu. La casa a la que acudimos está junto a su peluquería, donde más tarde nos pasaríamos algunas para que nos hicieran un look africano.

Marieta tiene ni más ni menos que 7 hijos, y una casa muy grande y acogeIMG_6585dora. También están el resto de profesoras, al parecer cada una nos ha traído un plato típico guineano: salsa de verduras, diferentes tipos de plátanos, costillas con salsa de modica, pescado con salsa de módica, pantap (pescado hervido con plátano verde y aceite de palma), arroz…

El sofá de Marieta es muy cómodo, y pronto Conchi y Mamen pierden el conocimiento en él mientras que las profesoras critican la falsedad de algunos espiritistas (lejos de mantener contacto con espíritus son curanderos, sin embargo en los últimos años “se han venido arriba” algunos de ellos anunciando por los barrios que son capaces de resucitar a los muertos). Entran en debate generando un ambiente de risas ya que algunas de ellas son muy teatrales y escenifican situaciones que han presenciado con aquellos “farsantes”.

Conchi, Patricia, la pequeña Madonita y Pastor se vuelven a casa para dar un paseo por la calle Bata y sus mercados. Mamen, Marta Pilar y yo nos quedamos hablando con Marieta y su hermana, compartiendo vivencias y comparando situaciones de nuestras vidas con las de ellas. Se ríen mucho cuando les contamos que en España se llevan a los animales domésticos a la peluquería. “Voy yo y el gato!”, dice Marieta, y por unos instantes (aunque esos instantes aquí son continuos) nos sentimos ridículas y nos reímos de nosotras mismas.

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No nos podíamos ir de aquí sin un peinado africano. Todas las mujeres guineanas cuidan su cabello mediante extensiones de colores y13886460_1105703086166749_5393261969492241544_n trenzas que visten su aspecto. Es impresionante la variedad de peinados que se hacen con las trenzas. Y ahí estamos nosotras, eligiendo nuestro peinado a pesar de que insisten en que nuestro pelo, a diferencia que el de ellas, es muy liso y débil y nos durará poco. Las manos de la peluquera trenzan a una velocidad luz y en menos de una hora Marta Pilar y yo ya nos hemos introducido más en la cultura, casi pasamos desapercibidas… solo nos queda el tono de piel.

Volvemos a casa y nos reencontramos con los demás. Esta noche toca rememorar nuestras costumbres españolas: Tortilla de patata y una buena ensalada de tomates.

 

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